jueves, 2 de febrero de 2012

¿Somos solidarios en Europa?


 
Aquí en Alemania, y supongo que por España también, el debate de la solidaridad europea sigue vigente. Hay quienes creen y defienden una Europa en la que estamos todos juntos, y por tanto conviene (y nos interesa) ser solidarios. Otros en cambio, no sienten que tengan que “ayudar” al resto de países. No sienten que sea su responsabilidad. Que cada país tiene cargue con lo suyo.
La pregunta entonces es, ¿por qué esta disparidad de opiniones? ¿Qué entienden unos por Europa y qué entienden los que piensan de manera contraria?

Hay quienes ven a Europa ya no como la joven que fue raptada por Zeus en el mito griego. No es una mujer guapa, joven, atractiva, con fuerza y con mucho que ofrecer. Para muchos, Europa es todo lo contrario. Una mujer vieja, arrugada, cuyos mejores momentos ya han sido, y no tiene mucho más que ofrecer.

Quienes piensan en la solidaridad creen en la primera Europa. Quienes defienden que cada país debe hacerse responsable de sus detrimentos, ven una Europa acabada.

¿Qué es Europa entonces? ¿Por qué no nos sentimos solidarios?
Entedemos que para ser solidario, debe existir un sentimiento de comunidad y concordancia. Se es solidario cuando se siente conectado a alguien. La pregunta entonces es, ¿nos sentimos unidos en Europa como para experimentar esta solidaridad?

La respuesta es muy sencilla. Mientras se siga uniendo Europa con palabras como Euro, mercados, economía, deuda, ... Esta solidarida no va a llegar. Eso no une a las personas.

Se habla de una crisis existencial en Europa porque está afectando a su pieza dorada: el euro. Cuando se hizo la unión, todo quedó focalizado en el ánbito económico. Como decía el escritor griego Petro Markaris en su artículo “Un griego en la ‘corte’ de Bruselas” publicado en El País, “en Europa falta solidaridad entre las personas”. En la unificación no se tuvieron en cuenta los valores. Hay que buscar una diversidad de valores comunes. Para que se deje de identificar Europa con el euro. Él añadía este ejemplo, ¿qué conoce un alemán sobre España aparte de Mallorca?
Hay un gran desconocimiento, y esto nos impide sentirnos conectados, y por tanto, solidarios.

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